I Jornadas Nel Maracay
domingo, 30 de noviembre de 2014
martes, 18 de noviembre de 2014
NIÑOS AUTISTAS, por Silvia Elena Tendlarz
“No se puede aprehender al
autismo por la suma de síntomas puesto que no se trata de una
enfermedad sino de un ‘funcionamiento subjetivo singular’.
Dirigirse al niño autista como sujeto, no como ‘objeto’ educable, introduce posibilidades de encuentros inesperados, con soluciones que le permitan reinsertarse en el Otro de un modo original, sin ser encerrados en la discapacidad o en protocolos preestablecidos. Es un tratamiento de a uno, pero con otros.”
Dirigirse al niño autista como sujeto, no como ‘objeto’ educable, introduce posibilidades de encuentros inesperados, con soluciones que le permitan reinsertarse en el Otro de un modo original, sin ser encerrados en la discapacidad o en protocolos preestablecidos. Es un tratamiento de a uno, pero con otros.”
El siglo XXI es testigo de un aumento creciente del
diagnóstico de autismo en la infancia. Se ha llegado a hablar de una verdadera
epidemia. Este diagnóstico en expansión, ¿corresponde siempre a los individuos
involucrados en ella? Una pregunta resulta acuciante: no se trata solo de
diagnósticos sino cuál es la propuesta de tratamiento viable para los niños
autistas.
El autismo tiene la particularidad de iniciarse en la
pequeña infancia. También existen adolescentes y adultos autistas que, aunque
la mayor parte de las veces varía la forma de presentación que tenían en su
infancia, sobre todo por la ampliación del uso del lenguaje, mantienen ciertas
características que no se modifican, sin augurar por ello un destino trágico
que debemos aceptar con resignación.
Antes que nada es necesario distinguir el autismo del
concepto de "goce autista". El autismo no es una enfermedad de la
ruptura del lazo como expresión de nuestro mundo moderno aunque prevalezca el
"todos autistas" en nuestro lenguaje corriente. El goce es siempre
autoerótico, autista, más allá del tipo de lazo que prevalezca en nuestra
contemporaneidad. El "autismo generalizado" nombra al goce, supone el
lazo con el otro, sin que esta generalización suponga un diagnóstico. Es más,
Jacques-Alain Miller indica que el autismo en sentido amplio es una categoría
transclínica: es el estado nativo del sujeto al que se añade el lazo social.
A partir de un breve recorrido sobre la historia de este
cuadro podremos examinar el abordaje psicoanalítico tanto conceptual como
clínico.
lunes, 10 de noviembre de 2014
Reseña de "Lecturas de Freud" de noviembre
Los comentarios y la discusión de esta lectura fueron dirigidos por Luisa Arias, Asociada de
la NEL-Maracay, quien además de presentar y contrastar diferentes fuentes
traductoras, presentó sus análisis con importantes aportes teóricos.
Asimismo, resultó harto enriquecedor el debate en torno al
artículo, tanto por el desentrañamiento de los elementos que resultan de gran
vigencia tanto para la comprensión de la obra tardía de Freud, sino también
para la práctica analítica misma. De igual
modo resultó de gran valor los aportes de los presentes, al resaltar el
estatus de las teorías freudianas planteadas en este artículo, en relación con
el psicoanálisis de orientación lacaniana.
Gran satisfacción manifestaron los presentes sobre la
lectura, no obstante, emergió el deseo de seguir discutiendo este artículo que
no por corto resulta falto de complejidad.
Así pues, les esperamos el primer sábado de Diciembre para
encontrarnos en la última lectura freudiana del año.
domingo, 9 de noviembre de 2014
lunes, 3 de noviembre de 2014
La experiencia de un hijo autista (presentación), por Adriana Meza

El psicoanálisis parte de una premisa diferente. Para el psicoanálisis de orientación lacaniana el autismo es, esencialmente, un problema de la relación del sujeto con el Otro del lenguaje, con el lugar de las palabras con las que construirá su ser, sus lazos e incluso su cuerpo como realidad subjetiva. En el autismo, esta relación del ser con el Otro no se produce o, en todo caso, es rechazada como dolorosa por el sujeto. Por eso el autista encuentra dificultades para dirigirse y escuchar al otro, para sostener la mirada. No soportan la voz o la mirada porque se éstas le tornan invasivas, al no disponer del recurso del lenguaje para responder. El autista es un sujeto que debe inventar algo para defenderse de lo que no le es posible recibir del Otro.
A este problema obedecen algunos fenómenos clínicos que observamos en esta entidad:
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